Cómo controlar la antigüedad de los neumáticos

Los neumáticos son los elementos más importantes de cualquier vehículo, pues ya sabes que son los únicos puntos de contacto del coche con el asfalto. Además de saber comprobar su desgaste y sus presiones, es importante saber la antigüedad del neumático, y en este artículo te vamos a enseñar a averiguarlo en apenas unos segundos. Y es que una rueda, aunque tenga un buen estado visual, pierde sus cualidades con el paso del tiempo, es decir, perdemos seguridad.

Si nos fijamos en el perfil de los neumáticos, veremos muchas inscripciones. En ellas no solo aparecen la marca y el modelo, sino que también nos permiten conocer las dimensiones del mismo, los índices de velocidad y carga o si son neumáticos de invierno. Gracias a estas inscripciones también podemos conocer cuál es la fecha de fabricación del neumático en un instante.

En primer lugar, tenemos que buscar la inscripción DOT en el perfil del neumático. Tras estas tres letras aparecen un par de grupos donde aparecen tres o cuatro caracteres (letras y números), que son códigos para informar sobre el lugar de fabricación, y posteriormente tendremos el código para saber la antigüedad del neumático. Este es el que debemos tener en cuenta para conocer cuándo se fabricó la rueda.

Desde el año 2000, y en todos los neumáticos homologados para su uso en la vía pública, este código se compone únicamente de cuatro números, por lo que es sencillo de identificar. Los dos primeros indican la semana de fabricación, mientras que los dos segundos nos informan del año. De este modo si, por ejemplo, el código de cuatro números es “4816”, nos está diciendo que ese neumático fue producido en la semana 48 del año 2016; es decir, a finales de noviembre 2016 o principios de diciembre.

¿Tienen fecha de caducidad los neumáticos?

Los neumáticos no tienen fecha de caducidad como tal, y es por ello por lo que se indica la fecha de fabricación y no la de caducidad, pero llegados a cierta edad es recomendable sustituirlos. Debemos tener en cuenta que todas las ruedas están compuestas de multitud de elementos químicos y, por ende, las prestaciones de adherencia podrían verse muy perjudicadas si durante mucho tiempo han estado almacenadas de forma incorrecta.

Los fabricantes los almacenan en buenas condiciones, por lo que este tiempo desde que salen de la línea de producción hasta la monta en el vehículo no debe tenerse en cuenta siempre y cuando nos los comercialice un servicio técnico especializado y no un “pirata”, porque a saber cómo y dónde los ha tenido él almacenados.

De igual forma, conviene cambiarlos por unos nuevos cuando han estado montados en un vehículo que no se ha utilizado durante mucho tiempo, pues del mismo peso del vehículo se habrán cuarteado por apoyar siempre en el mismo punto.

Aunque las condiciones de los neumáticos tras un largo tiempo dependerán de muchas condiciones (humedad, temperaturas, exposición al sol u otros agentes como barro o sales) se suele recomendar su sustitución antes de llegar a los 10 años de edad, y si es antes, mejor.

Es muy probable que, aunque los guardemos en casa durante mucho tiempo en unas condiciones “normales”, pasados varios años los neumáticos se hayan endurecido, lo que se traducirá en una baja adherencia si finalmente decidimos utilizarlos y, por tanto, una menor seguridad para ti y para el resto.

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